|
T E S T I M O N I O S
El
día 30 de Marzo del 2006, me sentía mal de salud y decidí llamar a mi doctor.
Cuando llego a su oficina, sufro un desmayo, el me examina y me manda para mi
casa. Cuando llego a mi casa, mi hermano, quien me fue a buscar, me da unas
pastillas para el dolor de cabeza y me quedo dormida. Horas después despierta
para darme de cuenta que no hablar, ni caminar y mi brazo derecho continuaba
con movimientos involuntarios. Al otro día mi esposo llama al doctor y le
explica lo que estaba pasando conmigo. Llegamos hasta la oficina del médico y
cuando él me ve se da de cuenta que los mareos y el dolor de cabeza no eran
los Vértigos. El me envía a un internista ese mismo día porque el ya no podía
atenderme por mi enfermedad. El internista me envía a un Neurólogo, el cual
no me quiso atender. Regresamos de nuevo al Internista y el decide enviarme
al Centro Médico en Rio Piedras. Por fin aquí me atendieron, ya habían pasado
cuatro (4) días desde que mi salud se empeoro. En
el Centro Médico de Rio Piedras, estuvo varios días en intensivo. Yo en ese
momento de mi vida pensé muchas cosas; yo no le servía al Señor y emplazo al
Señor y le reto y le digo, “si tu verdaderamente existes, tú me sanas y si me
sanas, te serviré hasta el último de mis días.” Me hacen varios estudios y todos
salen bien. No podían hacer nada mas por mí, fue su respuesta. Me dan de alta
y me envían hacerme más estudios fuera del hospital. Visito otro Neurólogo
que se intereso en mi caso. Pero tampoco encontró nada, todos los estudios
Neurológicos que me hizo salieron bien. O sea mi salud no estaba bien y
tampoco tenía un diagnostico. Comienzo
a congregarme en mi iglesia, Centro de Adoración Fuente de Poder y en un
Culto de Sanación en el mes de Agosto 2006, el Señor me sano. Aquí fue donde
encontré al mejor medico por excelencia. Hoy día pertenezco y soy una de las
líderes del Ministerio de Danza, brinco y salta con alegría, y vivo
agradecida de mi Dios!
Fue
el domingo 3 de julio de 2005 cuando mi esposo y yo vimos mover la mano de
Dios en nuestras vidas como nunca antes. Este día mientras mi esposo lavaba
las ventanas de la casa Jatniel cayó dentro del cubo de detergentes que él
utilizaba. Cuando me percaté que Jatniel se había ido de mi lado ya habían
pasado aproximadamente más de 3 minutos, y fue entonces cuando lo encontré
dentro del cubo, morado, ya no respiraba, y se encontraba completamente
inmóvil. No tengo palabras para explicar la mezcla de sentimientos que vienen
a la vida de una madre cuando encuentra a su bebé de solo 11 meses de edad en
estas condiciones. Salí
desesperada en busca de mi esposo con el bebé en brazos buscando una solución
o explicación a lo que estaba sucediendo. Fue entonces cuando luego de varios
minutos con el bebé en brazos decidí colocarlo en el patio de mi casa y
repetí una y otra vez: "Dios por favor no me quites a mi bebé",
luego le coloqué su cabecita hacia trás, le di en su pecho, y por último,
respiración boca a boca. Instantáneamente el bebé empezó a botar espuma con
líquido por su boca. Créanme, cuando aplicaba éste procedimiento de primeros
auxilios no tenía ni la más remota idea de lo que hacía, a estas alturas la
única explicación que encuentro es que en esos momentos era un instrumento
que Dios necesitaba utilizar para devolverle la vida a Jatniel. Una
vez llegamos al hospital Jatniel seguía con su pulso, presión y latidos muy
bajos, así que el médico de turno hacía todas las gestiones para conseguir un
hospital que tuviera cabida para un bebé en la sección de intensivo. Mientras
todo esto sucedía había una iglesia en Puerto Rico, parte de la iglesia que
se encontraba fuera de Puerto Rico, una familia y unos amigos que no dejaban
de pedir a Dios por la pronta recuperación de Jatniel. En ningún hospital
había cupo para Jatniel, no había ambulancias para trasladarlo a otro
hospital, ya que se encontraban en otras emergencias y Jatniel seguía en la
misma condición y ya el médico de turno hablaba de entubarlo. Fue cuando
recibimos una llamada de un hospital de la capital notificándonos que si
recibían a Jatniel. Jatniel estuvo en cuidado intensivo solo un (1) día, y el
médico, mientras yo explicaba todo lo que había sucedido, y al ver la pronta
recuperación del bebé, trataba de buscar explicaciones científicas a algo que
solo era obra de un milagro de Dios. Jatniel
estuvo solo tres (3) días en éste hospital. En la actualidad Jatniel goza de
una excelente salud y todo su estado físico y mental es de un niño
completamente sano. Nunca mi esposo y yo podremos pagar el regalo de vida
doble que le ha dado Dios a nuestro primogénito y nunca dejaremos de
servirle, adorarle y venerar el nombre de Aquel que ha dicho "Yo soy la
resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá". Wilnelia Erazo
|